La importancia de generar entornos protectores a nivel físico
En educación inicial, es de suma importancia crear y organizar espacios físicos capaces de facilitar la comunicación, la interacción y participación de niñas, niños, madres, padres y cuidadores. Es fundamental, que los entornos seguros y protectores a nivel físico dirigidos a niñas y niños cuenten con variedad de acciones, exploraciones, vivencias e interacciones entre los mismos niños, niñas y personas adultas.
Para hablar de entornos seguros y protectores a nivel físico, empezaremos por retomar una importante definición que hace UNICEF, en la publicación del cuaderno para la acción local; Medidas para la creación de entornos protectores de cuidado y recreación para la infancia y adolescencia en el post-confinamiento, mayo 2020: “Cuando nos referimos al nivel físico como parte de un entorno seguro, estamos haciendo referencia a que sean espacios diseñados y pensados en las necesidades de las niñas y los niños, en su accesibilidad para personas con discapacidad, que cuente con dimensiones y distribución apropiada, y que cumplan con los aspectos básicos de seguridad física, evitando cualquier riesgo.” Los entornos seguros y protectores a nivel físico deben estar construido de acuerdo a la edad de las niñas y los niños, con suficiente iluminación, buena ventilación, mobiliario y materiales lúdicos al alcance de ellas y ellos, con enfoque de igualdad y equidad de género. Esto implica, entender que las personas adultas tienen un rol importante de conocer estas características para garantizar el pleno goce de los derechos de las niñas y los niños en estos espacios.
En este sentido, si vamos de generación en generación replicando entornos seguros y protectores, donde se respeten los derechos humanos en espacios como, ludotecas, centros culturales, parques, la escuela, plazas, entre otros; tendríamos que preguntarnos, ¿cómo hacer para que niñas y niños de diferentes niveles de la sociedad cuenten con acceso a estos entornos seguros y protectores?.
Es importante, estar consciente y
asumir que queremos ser madres, padres y cuidadores empáticos con la niñez y el
respeto de sus derechos, con una mirada amorosa y sensible e incorporar el
juego como una herramienta poderosa para la interacción de niñas y niños con el
ambiente que les rodea.
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